Florida tiene en jaque «cientos de miles de millones de dólares en activos bajo el ataque de los vientos, las marejadas ciclónicas, las inundaciones costeras y el aumento del nivel del mar», dicen los expertos. Miami Beach, una ciudad a unos 15 kilómetros de Miami, está ubicada en una isla entre la bahía Biscayne y el océano atlántico.
Hasta 1912, era hogar de manglares donde las plantaciones de aguacate tenían más éxito que las de coco. La construcción de la que hoy es conocida como una zona vacacional de lujo, inició con los pioneros de los bienes raíces John S. Collins, Carl Fisher, y John y James Lummus, que empezaron los desarrollos inmobilarios a principios del siglo pasado y para 1915 se conoció como Ocean Beach, para posteriormente cambiar su nombre a Miami Beach.

Miami Beach, es una ciudad de unos 98.000 habitantes. Está situada en gran parte en tierra ubicada a menos de un metro «por encima de la marca de la marea alta» y «podría quedar permanentemente sumergido para el final del siglo», advierte el reporte de RFF.
El sur de la Florida donde está Miami y Miami Beach, está construido sobre roca caliza porosa. Y a medida que el nivel del agua aumenta, el espacio entre el suelo y el agua disminuye, algo que podría generar inundaciones sin que ni siquiera esté cayendo una gota de agua.
«Hay lugares en los que, en el pasado, construimos diques y canales para mantener al océano fuera mientras la tierra se hundía», dijo Harold Wanless, profesor de la Universidad de Miami. Y ese hundimiento podría ser una clave para entender lo que ocurrió con la torre de condominios en Surfside de Florida que colapsó.

El edificio colapsado recientemente, a diferencia de otros edificios a su alrededor, se había hundido a una tasa de aproximadamente 2 milímetros por año entre 1993 y 1999. La investigación se centró en los efectos del hundimiento, el hundimiento gradual o el colapso de la tierra, sobre los peligros de las inundaciones costeras. No hizo un seguimiento del estado del edificio, por lo que no está claro si la estructura continuó hundiéndose al ritmo descrito en el estudio.
Shimon Wdowinski, coautor del estudio y profesor del Instituto de Medio Ambiente de la Universidad Internacional de Florida, advirtió que su investigación no proporcionó una prueba irrefutable. Además aseguró que esto no es algo general en los edificios del sector.
«Otros edificios no se movieron en esa parte oriental de la ciudad», dijo Wdowinski a CNN. «Si es un precursor, solo es exclusivo de ese edificio». Cuando se le preguntó directamente si el hundimiento podría haber sido un factor que contribuyó al colapso del edificio, Wdowinski dijo que se necesitaba información adicional antes de emitir un juicio.
«Si todo se mueve hacia abajo al mismo nivel, entonces no tanto», pero «si una parte del edificio se mueve con respecto a la otra, eso podría causar algo de tensión y grietas», dijo a CNN. «Quizás algún hundimiento pueda iniciar el proceso».
Expertos aún adelantan investigaciones que podrían tomar meses, sino años, sobre lo que ocurrió en Surfside, Florida.

Miami es una de las ciudades con más riesgo de aumento del nivel del mar, por encima de otras como Guangzhou, Nueva York; Kolkata, Shanghai, Mumbai, Taijin y Tokio, según el reporte de RFF.
Y el estudio de Wdowinski, establece que la Costa Atlántica de Estados Unidos (donde se encuentra Miami) es una de las áreas más vulnerables al aumento del nivel del mar debido a «su baja elevación, gran concentración de poblaciones y su importancia económica».
La marea media cerca de Miami Beach, ese municipio insular pequeño frente a la costa de la megaciudad del sur de Florida, ha aumentado unos 10 centímetros desde 1996, reportó John D. Sutter de CNN anteriormente. Y allí las inundaciones son comunes.
Pero Miami Beach está ganando tiempo con millonarias inversiones: las autoridades prometieron una inversión de 400 millones de dolares en los últimos años para tratar de mitigar el desastre, incluida la instalación de bombas de agua y aumentando los niveles de las calles.
Pero por otro lado está la natural exposición de las edificaciones al mar, algo que también puede ayudar en la degradación de estas.
«Es inevitable que con el paso de los años el curso natural de los elementos sea una degradación y en el caso de estructuras que llevan acero esta degradación es más rápida», dijo Federico Nuñez, director de la maestría de Ingeniería Civil de la Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia. «El acero está hecho de hierro, pero el hierro entra en contacto con un medio salino, entonces hace que los números de oxidación y corrosión se aumenten muchísimo más rápido».