Ropa hecha en China: Peligroso su uso para la salud

Las prendas de vestir provenientes de China comunista entrañan un gran peligro para los consumidores, en especial los estadounidenses. Que el 39,2% de la ropa y los artículos textiles que adquirimos en Estados Unidos provenga de la República Popular China (RPC), no sólo es un despropósito monumental por el grado de dependencia que eso significa, sino también un alto costo a pagar en términos de salud, el bien más preciado con el que contamos. Dando por sentado que romper la atadura con los chinos es un asunto de máxima prioridad —debido al riesgo que conlleva depender de un régimen autocrático, con ínfulas de superpotencia hegemónica global— también conviene tener muy presente que las prendas de vestir Made in China son tan tóxicas como la misma dependencia.

Ropa china envenenada

En la fábrica del mundo que se ha convertido China, no hay reparos de ningún tipo a la hora de producir. Para el país asiático, lo realmente importante es continuar perpetuándose como el mayor exportador de ropa y productos textiles del orbe, con una cuota del 31,6% del comercio mundial, según estadísticas de 2020.

La RPC es igualmente la principal exportadora de prendas de vestir y artículos textiles de nuestro país, hecho que acentúa la preocupación sobre el riesgo sanitario que entrañan muchos de sus productos, en especial, en grupos poblacionales vulnerables, como los niños y las mujeres embarazadas.

Haciéndose eco de un estudio realizado en Canadá, el servicio noticioso BLes Mundo dio a conocer que en 2021 científicos de ese país descubrieron un nivel peligrosamente alto de plomo en una chaqueta para niños comercializada por Shein, firma minorista china de moda rápida y ropa deportiva.

Por lo que dijeron los investigadores, el nivel del metal encontrado en dicha prenda era casi 20 veces superior al umbral establecido en Canadá. Ese, sin embargo, no fue el único hallazgo: los científicos también descubrieron que ropas de otras marcas chinas, como Zaful y Ali Express, igualmente están contaminadas con sustancias nocivas.

En 38 muestras tomadas a ropas y accesorios para niños, adultos y embarazadas, pruebas de laboratorio constataron que una quinta parte del material examinado tenía niveles excesivos de productos químicos, altamente perjudiciales para el ser humano.

Al parecer, a los chinos comunistas no les preocupa como fabricantes su responsabilidad en garantizar que el uso de cualquiera de sus artículos no traiga consigo ningún tipo de daño a los consumidores, tal como demandan los protocolos de seguridad del comercio.

De acuerdo con el Índice de Transparencia de la Revolución de la Moda de 2022, «el progreso en este sentido sigue siendo demasiado lento en al menos 250 de las marcas y los minoristas de moda más grandes del mundo, con firmas que lograron un puntaje [de transparencia] promedio de solo un 24%». Como es de suponer, la RPC es una de las que más destaca en este sentido, por supuesto, para mal.

Sustancias dañinas en la ropa china

Según un reporte de Fashion United, los químicos nocivos mayormente hallados en la ropa Made in China son: plomo, NFE (nonilfenol etoxilados y nonilfenoles), ftalatos, PFC (productos perfluorados y polifluorados) y formaldehído.

En el caso del plomo, es usado para teñir telas y se encuentra principalmente en artículos que poseen colores brillantes. Tal como han informado los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, exponerse a este metal podría ocasionar serios daños, particularmente en el desarrollo mental y físico de niños menores de seis años.

En varias ocasiones, el Servicio Federal de Aduanas de nuestro país ha ordenado la destrucción de productos chinos con una alta concentración de plomo. Ese es el caso, por ejemplo, de 6.000 mochilas y loncheras que tuvieron que ser incautadas en 2015, debido a los niveles inaceptables del metal en sus cremalleras.

Según el portal oficial de la entidad federal, en ambos casos, las mochilas y loncheras estaban destinadas al mercado estadounidense y sus cremalleras contenían niveles de plomo de entre 900 partes por millón a 15.000, cuando el umbral de contenido del metal según la Ley Federal de Sustancias Peligrosas es de solo 100 partes por millón.

Sobre el NFE (nonilfenol etoxilados y nonilfenoles), este se halla en detergentes industriales empleados para lavar materiales textiles. De acumularse en los tejidos del cuerpo, podría paralizar el funcionamiento de las hormonas y contribuir a un mal desempeño de las funciones reproductivas.

De acuerdo con Fashion United, en 2013 Greenpeace publicó los resultados de un estudio efectuado en dos centros de producción de ropa infantil en China. En conjunto, esos dos centros proporcionan el 40% de toda la ropa infantil fabricada en el país asiático, la mayor parte de la cual se exporta al nuestro.

Los investigadores encontraron que más de la mitad de todos sus productos contienen nonilfenoles.

En el caso de los ftalatos, se trata de plastificantes utilizados para conseguir que el plástico sea más flexible y duradero. Mayormente, se encuentran en artículos para el hogar, tales como productos de limpieza, envases para guardar alimentos y cosméticos.

En el sector textil, se halla en materiales de caucho empleados para crear imágenes y logotipos en camisetas. Expertos en el tema aseguran que quienes se expongan a estas sustancias podrían experimentar descontrol en los niveles hormonales e, incluso, desarrollar cáncer mamario. El mismo estudio de Greenpeace descubrió ftalatos en muestras de la ropa china examinada.

Los productos químicos perfluorados y polifluorados, conocidos como PFC, por su parte, se usan en la fabricación de impermeables y zapatos, y podrían ocasionar problemas en la actividad endocrina, el sistema inmunológico, la función hepática y el páncreas, según investigaciones realizadas en animales.

Aunque «el efecto en el cuerpo humano no se ha estudiado por completo [todavía], varias combinaciones de PFC, como PFOS y PFOA, han provocado enfermedades renales y cáncer», puntualizó la fuente.

En lo que concierne al formaldehído, este se encuentra en todo tipo de objetos domésticos, entre ellos, materiales de construcción, muebles, champús y cosméticos. Además, es ampliamente usado en la industria textil para crear productos con propiedades “no destructivas”, así como para evitar la acumulación de bacterias y hongos en los pliegues de la ropa durante el transporte.

Las personas que se expongan a niveles inadecuados de esta sustancia, podrían sufrir alergias, náuseas, tos, irritación dérmica, y ardor en los ojos, nariz y garganta, según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU, citado por Fashion United.

Una investigación realizada en nuestro país descubrió que «algunos textiles procedentes de China excedían los estándares permisibles para el nivel de formaldehído. El informe incluyó productos como sombreros para niños pequeños, en los que el contenido de esta sustancia superó el doble de la norma», añadió la fuente.

Ropa china hecha con trabajo esclavo

La República Popular China no escatima en recursos para producir a toda máquina, aunque estos recursos sean trabajadores esclavos, que deben laborar en condiciones terribles, y los llamados uigures, detenidos a la fuerza en la región de Uigur, Xinjiang, de donde sale el 80% del algodón producido en suelo chino y el 20% del algodón de todo el planeta.

De acuerdo con el reporte de BLes Mundo, la prisión número uno de Xinjiang produce prendas de vestir para la exportación, principalmente a Canadá y Estados Unidos, y gana cientos de millones de dólares por esta actividad. Pero esa prisión no es la única.

Según Minghui.org, «en 2013, había más de 213 campos de trabajo, en los que más del 95% de las personas detenidas eran perseguidas ilegalmente por sus creencias. [En esa fecha], ya habían más de 100 000 practicantes recluidos en unas 700 prisiones de China».

Para contrarrestar esta situación, en 2020 una coalición formada por casi 200 grupos de derechos humanos lanzó una campaña a fin de exigir la eliminación del trabajo esclavo de los uigures de Xinjiang.

«Casi todas las principales marcas de ropa y los minoristas que venden productos de algodón están potencialmente implicados. En este momento, casi existe la certeza de que cualquier marca que se abastezca de prendas de vestir, textiles, hilados o algodón de la región uigur, se está beneficiando de violaciones de derechos humanos, incluido el trabajo forzoso tanto en la región uigur como en toda China», dijo el grupo durante el lanzamiento de la campaña.

Por lo que ha trascendido mediante BLes Mundo, muchas firmas occidentales ya «dejaron de producir en el gigante asiático y otras, como la reconocida marca sueca H&M, tuvo que cerrar la mayoría de sus tiendas en China continental tras ser terriblemente acosada por el Partido Comunista Chino, luego de que anunciara en 2021 que se negaba a utilizar algodón de Xinjiang, argumentando abusos de derechos humanos».