Miles en vilo en Florida ante la entrada en vigor de la dura ley antiinmigrante de DeSantis

La SB1718 que entra en vigor a partir de hoy 1 de julio. Con cerca de 700,000 trabajadores indocumentados, el estado pasará de ser un territorio amigable para los trabajadores agrícolas a un lugar menos deseado donde las policías locales podrán arrestar a extranjeros no autorizados y entregarlos a las autoridades federales para posibles procesos de deportación.

Esto a pesar de que la estadía sin papeles sigue siendo una falta de carácter civil no criminal. No solo el campo en sectores agrícolas como Immokalee (en el centro del estado y Homestead en el sur) se encuentra en alerta, las iglesias ruegan que la nueva ley no produzca separaciones familiares.

En abril, poco antes de ser aprobado por ambas Cámaras de la Asamblea Estatal, controlada por los republicanos, las iglesias expresaron temor por el riesgo de recibir sanciones penales por trasladar indocumentados a servicios de adoración y estudios bíblicos o por brindarles ayuda humanitaria.

Si bien esa parte del proyecto original fue eliminada, la ley promulgada el 10 de mayo por el gobernador Ron DeSantis sanciona como un delito grave de segundo grado, punible con hasta 15 años de prisión, viajar en un automóvil a través de las fronteras estatales con una persona indocumentada, sin importar si el pasajero se trata de una esposa, un hijo o un amigo indocumentado.

“Reconocemos que las políticas y los sistemas de inmigración actuales no funcionan y necesitan una reforma integral”, escribió en un artículo de opinión el obispo Gregory L. Parkes, quien supervisa a más de 450,000 católicos en la diócesis de St. Petersburg. “(La ley SB 1718) es una respuesta inadecuada a la realidad que muchos de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes enfrentan hoy y solo servirá para forzarlos a permanecer en las sombras de la sociedad. Podemos hacerlo mejor”, agregó.

Para Myal Green, presidente y director ejecutivo de la organización humanitaria evangélica World Relief, la ley firmada por DeSantis, de alguna manera, “criminaliza el compartir el amor de Jesús con algunas de las personas más vulnerables de la sociedad”. Durante una conferencia de prensa celebrada a finales de abril antes de ser aprobada la SB 1718, los líderes de World Relief y de la Mesa Evangélica de Inmigración dijeron que la iniciativa republicana tendrá resultados “negativos” para la comunidad inmigrante.

La comunidad evangélica estima que la SB 1718 convierte a Florida en el estado con la ley migratoria más dura de Estados Unidos.