Hoy hace 59 años moría asesinado el presidente John F. Kennedy

Las balas que el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas, destrozaron la cabeza del trigésimo presidente americano fueron disparadas quién sabe por quién o por quiénes, quién sabe cuántas balas se dispararon y desde dónde y, tal vez, algún día, los documentos clasificados que todavía no vieron la luz, la echen sobre quienes planearon el crimen y sobre quienes apretaron el gatillo. O los gatillos.

La misma tarde de la muerte de Kennedy, la policía detuvo a Lee Harvey Oswald a quien acusó, ya al caer el día, de asesinar a Kennedy. Según la policía, Oswald había disparado tres balazos desde la ventana del sexto piso del Depósito de Libros de la ciudad, tres únicos balazos, con un rifle Mannlicher Carcano, 6.5 milímetros, accionado por cerrojo. Huyó, llegó a su casa, asesinó a un policía, J. D. Tippit que pasó a verlo nadie sabe con cuáles intenciones y luego se metió en un cine, donde fue apresado.

Oswald negó siempre haber hecho los disparos, pero no tuvo mucho tiempo para fundamentar su negativa: el 24 de noviembre fue asesinado de un balazo en el estómago por el hampón Jack Ruby, en los sótanos del cuartel central de la policía de Dallas, a la vista de un medio centenar de detectives, agentes y periodistas, y cuando era trasladado, esposado y custodiado por dos hombres, a la cárcel de la ciudad. Muerto Kennedy y muerto el sospechoso de su asesinato, el flamante presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, nombró una comisión de notables para que investigaran el asesinato de su antecesor.

Las teorías conspirativas que rodean al asesinato de Kennedy son fascinantes y parte de otra historia, como lo es la vida de Oswald y el minucioso Informe Warren, donde cada pieza encaja en su casillero lógico. Sólo que es una lógica del disparate.

A cincuenta y siete años de su publicación, páginas en las que no creyó nadie, ni siquiera aquella sociedad lejana y acaso ingenua de los felices años 60, es hoy más importante lo que la Comisión Warren calló, que lo que admitió saber, o dijo haber averiguado.

Unos meses después del asesinato de Kennedy le preguntaron al juez Warren si alguna vez se haría pública la documentación completa del caso. Y Warren, que de ingenuo tenía poco, contestó: “Sí, llegará un momento. Pero no mientras vivamos”. Warren murió el 9 de julio de 1974.

Deja una respuesta