EE.UU: 4.000 millones de «robollamadas» al mes, la plaga que no se puede detener

Los defraudadores contratan a proveedores de un software de marcación automática que les permite hacer miles de llamadas por hora y haciendo parecer que marcan localmente. Las medidas implementadas por el gobierno federal parecen insuficientes. Esta situación le sonará familiar: le llaman desde un número que tiene el mismo código de área que el suyo, un audio pregrabado le explica que se comunican de parte de cierta “empresa”, le piden presionar un botón para hablar con un representante y este luego intentará estafarlo. Quizás usted ya ha bloqueado ese número, pero le siguen llamando desde otros, una y otra vez.

El gobierno de Estados Unidos ha pasado los últimos años diseñando estrategias para erradicar esta plaga que le ha robado millones de dólares a estadounidenses que cayeron en el engaño. Pero no ha podido. Solo en agosto se registraron más de 4,000 millones de llamadas automatizadas en este país, la segunda cifra más alta en lo que va del año, según la empresa antirobollamadas YouMail.

El problema sigue, subraya YouMail, a pesar de una legislación federal que se promulgó en 2019 para imponer sanciones más severas a los estafadores y de las acciones legales interpuestas contra operadores de sistemas computacionales que se volvieron sus cómplices.

“Es razonable preguntarse por qué las llamadas automáticas siguen existiendo. Curiosamente, es porque la canción en su mayoría sigue siendo la misma. Las ganancias por ser un robocaller ilegal sigue siendo realmente convincente. Todavía es notablemente fácil hacer millones de llamadas automáticas con la esperanza de encontrar víctimas. No es necesario encontrar muchas víctimas para ganar mucho dinero”, explica un blog que YouMail publicó el mes pasado.

Si bien este método de estafa ha existido desde hace décadas, ahora los delincuentes se valen de un software de marcación automática conocido como Voice over Internet Protocol o VoIP (Voz sobre Protocolo de Internet), en el cual una computadora puede hacer miles de llamadas por hora y engañan al usuario mostrando en la pantalla del celular que marcan desde un número local. Por ejemplo, a quienes viven en el sur de California les aparecen números con códigos de área 323, 310, 562, 818 y 714. Los delincuentes, sin embargo, se encuentran en otro país, incluso en otro continente.

“Inundados con millones de llamadas”

Quien toma esas llamadas escucha desde ofertas para la reparación de la vivienda y la renovación de la garantía vehicular, hasta advertencias de deudas con el Servicio de Rentas Internas (IRS).

Una demanda que la Comisión Federal de Comercio (FTC) interpuso en contra del proveedor del servicio VoIP Terminator Inc, BLMarketing Inc y su propietario Muhammed Usman Khan, un residente de Palestina, alega que facilitaron llamadas que incluían mensajes pregrabados sobre estafas de servicios de limpieza de conductos de aire acondicionado que supuestamente filtraban el covid-19, así como audios relacionados con la reducción de la tasa de interés de las tarjetas de crédito y servicios a dispositivos electrónicos.

La queja penal alega que Khan y sus empresas realizaron “decenas de millones de llamadas ilegales de telemercadeo”, incluyendo a números telefónicos que figuran en el Registro No llamar, una medida que tampoco ha detenido a los estafadores. En mayo, Khan firmó un acuerdo con el gobierno en el que se compromete a pagar una multa de 3.2 millones de dólares y cortar lazos con sus clientes que cometan ese tipo de fraude.

Este viernes, la Fiscalía federal le torció el brazo a otro proveedor del sistema VoIP, el neoyorquino Jon J. Kahen, dueño y director ejecutivo de la compañía Global Voicecom Inc. (GVI). Desde 2016 él trabajó para un proveedor en India que realizó “millones de llamadas fraudulentas” y continuó haciéndolo a pesar de que en 2020 el gobierno presentó una acción civil en su contra.

Disfrazados de call centers legítimos

En 2021, Industry Traceback Group informó que el 65% de las llamadas automáticas se originaron desde el extranjero. Las bandas delictivas operan en otros países como si se tratara de call centers legítimos: entrenan a sus empleados, les pagan un sueldo fijo, les exigen cumplir ciertos horarios y hasta tienen oficinas. Por eso en esas llamadas se escucha el murmullo de otros “telefonistas”, que parecen leer guiones escritos meticulosamente para perpetrar el engaño. Cuelgan una vez que los descubren.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) recibió entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020 más de cuatro millones de quejas de ‘No llamar’, de las cuales alrededor del 71% estaban relacionadas con robollamadas ilegales y el 22 % eran llamadas directas de los estafadores.

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