El Domingo de Ramos conmemora lo descrito en los evangelios, la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, aclamado triunfalmente por una multitud como el Mesías. Jesús iba montado en un asno y sus seguidores lo recibieron al grito de “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”. Por un lado, la procesión por el camino de los olivos y las palmas y, por otro, la lectura de la palabra de Dios, que evoca la Pasión del Señor, recogida en el evangelio de San Mateo.
La procesión de las palmas es característica en este día porque cuando Jesús entró a Jerusalén, la gente le aplaudió con palmas en las manos. Este objeto era símbolo de fecundidad y riqueza para el pueblo judío y se podía utilizar para hacer pan y miel, con palmas, a Jesús también lo recibieron con ramas de olivo, que era un símbolo de la paz.
El color rojo, al celebrarse la Pasión del Señor, el color es el rojo, pues se trata del momento en el que los cristianos proclamaron a Jesús como el símbolo fundamental de sus vidas. Y finalmente el próximo domingo de Pascua, los cristianos celebran la resurrección de Jesucristo al tercer día después de su crucifixión. También marca el final del período de penitencia de 40 días llamado Cuaresma. La Pascua es considerada como una de las temporadas más importante del año cristiano.